lunes, 18 de mayo de 2015




TAREAS, TRABAJOS Y ENSAYOS


Tarea 1

Ambiental

LOS RESIDUOS CRECEN: PELIGROS DE LA MENTALIDAD DE DESPILFARRO


A diario tomamos decisiones que afectan al medio ambiente. Ahora bien, ¿tenemos que llegar al extremo de separarnos de la sociedad para evitar cualquier impacto negativo en la Tierra?, pues no debe ser así, a fin de satisfacer nuestras necesidades básicas de alimentación, vivienda y combustible, es preciso consumir ciertos recursos naturales. 
Quizás algunos se sientan con derecho a consumir ilimitadamente la energía u otros recursos. Pero los recursos naturales no se deben derrochar solo porque uno pueda permitírselo o porque estén presentes en grandes cantidades.
Las actividades normales del hombre generan cierto grado de residuos; por tal razón, Jehová Dios implantó con sabiduría ciclos naturales que se encargan de procesarlos, manteniendo así limpios el aire, el agua y el suelo (Proverbios 3:19).
El ser humano, con toda su tecnología, genera cada año una infinidad de residuos tóxicos que no es capaz de reciclar. Sin embargo, la Tierra recicla perfectamente sus propios desechos gracias a su magnífica ingeniería química. “Sería increíble que la casualidad hubiera duplicado” tal armonía medioambiental, afirma Michael A. Corey, escritor de temas científicos y religiosos.
Con todo, conviene pensar en el impacto que tiene en el medio ambiente nuestra elección en campos como las compras domésticas, el transporte y la diversión. Algunas personas, por ejemplo, compran artículos cuya elaboración o funcionamiento causan muy poco daño al ambiente. Otras limitan al máximo su participación en actividades que contaminan o que consumen indebidamente los recursos naturales.
Sin embargo, muchos productos de desecho son reutilizables. Obedecer las leyes locales sobre reciclado es una forma de contribuir con el planeta. Aunque reciclar supone un esfuerzo extra, pone de manifiesto nuestro deseo de tener una Tierra limpia.
Si notamos Algunos países industrializados optan por la vía fácil: envían sus desechos a los países en desarrollo. Por ejemplo, cierto informe indica que “en un lugar muy conocido de Nigeria se encontraron más de ocho mil barriles oxidados que dejaban salir 3.500 toneladas de sustancias químicas tóxicas, lo que generó contaminación del suelo y de las aguas subterráneas”. Semejante método de eliminación de residuos no parece ser una solución viable. 
¿Y qué hay de reciclar los artículos que ya no se desean, en lugar de deshacerse de ellos sin más? Como es evidente, para que los programas de reciclaje funcionen hace falta que los ciudadanos clasifiquen los desperdicios en varias categorías, algo que ya se estipula en algunas normativas municipales. Las autoridades tal vez pidan que se separen el papel, el cartón, el metal, los residuos orgánicos y el vidrio, y que este último, además, se clasifique por colores.
Está claro que el reciclaje es ventajoso. El libro 5000 Days to Save the Planet (Cinco mil días para salvar al planeta) indica que reciclar aluminio “supone un gran ahorro energético” y puede “reducir el daño ambiental causado por la extracción a cielo abierto de bauxita”. El libro añade más detalles: “Para producir la misma cantidad de papel, las operaciones de reciclaje consumen la mitad de la energía y una décima parte de la cantidad de agua. [...] Muchos de los desechos son recuperados, reciclados y reutilizados. [...] Y aunque algunas industrias no puedan reutilizar sus propios desechos, pueden reciclarlos para que los aprovechen otras industrias [...]. En Holanda funciona con mucho éxito una red de intercambio de desechos desde principios de la década de 1970”.
Hay gobiernos que, en vez de idear sistemas para deshacerse de los residuos, fomentan primero la reducción de estos. La obra mencionada anteriormente advierte que “es urgente actuar” si queremos ver a la humanidad “pasar de una economía del despilfarro [...] a una sociedad ahorrativa que reduzca al mínimo los desechos y disminuya el consumo de materias primas”.
Ahora bien, debido al elevado costo del tratamiento de residuos, “los países ricos exportan sus residuos a los países pobres”, dice Sebastião Pinheiro, del Instituto Brasileño del Medio Ambiente y de los Recursos Naturales Renovables. Según se publicó en la revista Veja, un estudio mostró que “anualmente se exportan a los países del Tercer Mundo alrededor de un millón de toneladas de residuos peligrosos”. ¿Qué se hace con los residuos tóxicos importados? Pueden ser quemados como combustible en centrales eléctricas nuevas. “Los países en vías de desarrollo defienden la tesis de que es necesario crear aquí puestos de trabajo a cualquier costo”, dice un asesor de una agencia medioambiental brasileña. No obstante, en todo el mundo surgen preguntas al respecto. El Financial Times, de Londres, plantea la siguiente: “¿Debería decidirse la ubicación de las fábricas sobre la base de dónde se da menos valor a la vida humana?”. Veja añade irónicamente: “La respuesta parece ser que sí”.
A muchos no les importa lo que pase con los demás. Por eso la problemática de la basura que genera la humanidad es tan solo un síntoma de problemas mayores. En la actual sociedad consumista, cada vez más personas adoptan lo que podríamos llamar la mentalidad de “usar y tirar”, y es por eso que a pocos les interesa lo que sucede, se hacen ajenos a los dificultades que hoy afronta la tierra para soportar la raza humana.

Bibliografía
  • Revista ¡Despertad! ¿Existe solución? 2002. Pág. 6.
  • Revista ¡Despertad! Observando el mundo. 1993. Pág.28.

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